NICOSIA, Chipre - Los legisladores rechazaron un paquete de 10 mil millones euros para el rescate financiero de Chipre el martes, enviando al presidente volver al pizarrón para diseñar un nuevo plan que aún podría permitir al país para recibir una ayuda financiera y evitar un defecto que podría reavivar la crisis del euro.
El paquete de rescate, que habría sentado un precedente extraordinario al hacer pagar el impuesto a los depositantes ordinarios para pagar la deuda, dio lugar a protestas callejeras en este minúsculo país mediterráneo y desató una oleada de ansiedad en toda Europa.
Mientras cientos de manifestantes se reunieron frente al Parlamento coreando consignas contra el gobierno, los legisladores votaron 36 en contra y 19 en abstención, con el argumento de que sería inaceptable tomar el dinero de los titulares de cuentas. Un miembro que se encontraba fuera del país no votó.
Manifestantes se enfurecieron por lo que consideraron como un dictado de Alemania para forzar duros términos del rescate sostenían posters despectivos de la canciller Angela Merkel, un día después de que uno se subió a la azotea de la embajada alemana y arrojó al suelo la bandera alemana.
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, dijo que Alemania "lamentó" el voto en Chipre, pero insistió en que la protesta pública "no debe llevarnos a tomar una decisión irracional e insostenible." Él dijo que la eurozona en su conjunto era "muy estable" pero advirtió que la situación en Chipre no debe ser subestimada.
"Es una situación muy grave", dijo.
Los analistas plantearon la posibilidad de una corrida bancaria en Chipre y un corte de la financiación a los bancos chipriotas por parte del Banco Central Europeo, si la medida no fue aprobada. Sigue siendo posible que los bancos podrían no ser capaces de abrir el jueves, cuando una festividad bancaria está programada a terminar.
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