Crisis en la Unión Europea y estado de bienestar.
La Unión Europea es una
construcción ideológica y política, su modelo social se caracteriza por la
coerción de Estados socialmente activos en los que se reconocía la ciudadanía
social de los trabajadores y la ciudadanía contaba con una visión colectiva
dirigida hacia espacios más amplios de nivelación social. Esta visión común
incluía aspectos de regulación laboral, de seguridad social, un esfuerzo por
identificación con interlocutores europeos y un proceso de regulación de las
desigualdades regionales de naciones europeas.
Si hablamos de la UE
como agente de cambio social que regule desigualdades de regiones Europeas y de
una identificación a nivel global hemos de decir que la integración del Este de
la UE ha sido un gran logro, ya que, a pesar de la crisis que sufren algunos
países, vemos que “según el Informe de Perspectivas Económicas
Mundiales del FMI de octubre de 2012, los nueve países europeos que
formaban la Unión Soviética encabezan el pronóstico de crecimiento para Europa
en 2013, con tasas de aumento del PIB que van del 3 al 5,5%”. Países del polo Báltico también han
experimentado crecimiento y cuentan con recursos y tecnología, con apoyo de Alemania
y otros piases, para mantener este crecimiento. Así que no todo es caos.
Quienes han sufrido la
recesión son países en el epicentro y este problema ha crecido también hacia la
periferia, tenemos el caso de Gracia, Irlanda, España o Italia. Incluso
Alemania y Francia muestran signos de conflicto. A partir de estas turbulencias
financieras que han originado el endeudamiento de los Estados, se ha generado
un capitalismo de casino con la deuda de los países periféricos y se ha
provocado una crisis nacional en muchos Estados sin precedentes que causa como
consecuencia medidas antisociales en los salarios y reformas en los sistemas de
pensión que van en contra de fundamentos básicos de lo que era la construcción
ideológica de la UE.
Uno de los temas a debatir
es la viabilidad y consecuencias de tener una política económica de
intervención activa y de restricción de gasto público como formula de salida
para la reducción del déficit a costa de sacrificar el crecimiento económico y
de consecuencias en los derechos sociales con los que se contaba antes.
Evidentemente estos derechos sociales son ya insostenibles, pero esto se debe
en gran parte a las políticas económicas que han sido utilizadas que no han
considerado el efecto restrictivo y degradatorio de los estándares de vida,
sobre todo teniendo en cuenta que se contaba con un Estado de bienestar que,
aun sin crisis, era excesivo. Dado esta idea de derechos que se tenían, la
inconformidad tras las promesas fallidas de un futuro asegurado, la
inconformidad crece Se debe establecer
una ecuación entre el crecimiento económico y mantenimiento de los derechos.
Para ejemplificar como
un Estado de bienestar como el que se tenia afecta la capacidad generadora de
riquezas mencionemos lo siguiente: “Veintiséis son las empresas que se han
creado en California desde el año 1975 en adelante y que están hoy dentro de
las 500 mayores del mundo. Por su parte, en toda la zona euro, con más de 300
millones de habitantes, se ha creado apenas una empresa desde el año 75 que esté
en esta categoría.” Pensemos en empresas que vemos hoy en día desde antes de
tener noción de lo que es una empresa: Facebook, Google, Microsoft, Apple, etc.
¿Por qué se da esto, siendo países Europeos tan reconocidos por su tecnología y
sus universidades?
Pienso que un factor
importante en la crisis Europea fue el auge y la caída del estado de bienestar. Esto también explica la
intensidad de los problemas en los Estados del sur de Europa, que son aquellos
que han llegado más recientemente y con un ímpetu desbocado al gran Estado
benefactor. Sin embargo, “lo que estas sociedades están viviendo no es, en el fondo,
más que una repetición, concentrada y dramática, de las situaciones críticas
que ya anteriormente habían golpeado a las sociedades del norte europeo que
fueron pioneras en cuanto a la expansión de las funciones y el peso del Estado.”
Para combatir contra
esto es necesario reformar los Estados y flexibilizar sus estructuras
económicas (como se ha hecho en Finlandia o Suecia). Suecia fue el país que
aventajo a otros en expansión estatal y hace unos 20 años se vio inmersa en una
crisis similar en muchos aspectos a la que hoy viven España o Italia. Su gasto
público se duplico entre los años 60 y 80, el empleo público se triplico,
aumentaron los subsidios y aumentaron los impuestos al grado que trabajar podía
implicar un gasto. Las promesas a la población aumentaban y los incentivos para
emprender disminuían, así se genero una idea populista de bienestar que embriagaba
a la población pero era irreal que pudiera perdurar. Esta idea popular se
quebró en los años 90 cuando hubo grandes niveles de desempleo, la recaudación
fiscal cayo y el gasto público era excesivo: “el Estado de bienestar fue un
gran bluff”.
Suecia aprendió, redujo
el tamaño del Estado, aumento la cooperación público-privada y se abre un
proceso de desregularización, todo esto ha logrado que Suecia sea una de las
economías que mejor han resistido los problemas actuales.
En conclusión, debemos
entender que un Estado benefactor debe estar en equilibrio con un crecimiento
económico sostenible. La UE, famosa por un gran Estado benefactor esta
sufriendo las consecuencias, pues es difícil, dada una cultura y una historia
de economías de bajo riesgo y muchas promesas, cambiar perspectivas tan
rígidas, volver la economía mas dinámica y salir adelante.
Bruno Martínez Warnholtz
Fuente:
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3743
http://www.elcato.org/crisis-europea-y-el-modelo-del-estado-de-bienestar-lecciones-de-un-modelo-evitar