jueves, 4 de abril de 2013

Unión Europea y estado de bienestar.



Crisis en la Unión Europea y estado de bienestar.
La Unión Europea es una construcción ideológica y política, su modelo social se caracteriza por la coerción de Estados socialmente activos en los que se reconocía la ciudadanía social de los trabajadores y la ciudadanía contaba con una visión colectiva dirigida hacia espacios más amplios de nivelación social. Esta visión común incluía aspectos de regulación laboral, de seguridad social, un esfuerzo por identificación con interlocutores europeos y un proceso de regulación de las desigualdades regionales de naciones europeas.

Si hablamos de la UE como agente de cambio social que regule desigualdades de regiones Europeas y de una identificación a nivel global hemos de decir que la integración del Este de la UE ha sido un gran logro, ya que, a pesar de la crisis que sufren algunos países, vemos que “según el Informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI de octubre de 2012, los nueve países europeos que formaban la Unión Soviética encabezan el pronóstico de crecimiento para Europa en 2013, con tasas de aumento del PIB que van del 3 al 5,5%”.  Países del polo Báltico también han experimentado crecimiento y cuentan con recursos y tecnología, con apoyo de Alemania y otros piases, para mantener este crecimiento. Así que no todo es caos.  

Quienes han sufrido la recesión son países en el epicentro y este problema ha crecido también hacia la periferia, tenemos el caso de Gracia, Irlanda, España o Italia. Incluso Alemania y Francia muestran signos de conflicto. A partir de estas turbulencias financieras que han originado el endeudamiento de los Estados, se ha generado un capitalismo de casino con la deuda de los países periféricos y se ha provocado una crisis nacional en muchos Estados sin precedentes que causa como consecuencia medidas antisociales en los salarios y reformas en los sistemas de pensión que van en contra de fundamentos básicos de lo que era la construcción ideológica de la UE.

Uno de los temas a debatir es la viabilidad y consecuencias de tener una política económica de intervención activa y de restricción de gasto público como formula de salida para la reducción del déficit a costa de sacrificar el crecimiento económico y de consecuencias en los derechos sociales con los que se contaba antes. Evidentemente estos derechos sociales son ya insostenibles, pero esto se debe en gran parte a las políticas económicas que han sido utilizadas que no han considerado el efecto restrictivo y degradatorio de los estándares de vida, sobre todo teniendo en cuenta que se contaba con un Estado de bienestar que, aun sin crisis, era excesivo. Dado esta idea de derechos que se tenían, la inconformidad tras las promesas fallidas de un futuro asegurado, la inconformidad crece  Se debe establecer una ecuación entre el crecimiento económico y mantenimiento de los derechos.

Para ejemplificar como un Estado de bienestar como el que se tenia afecta la capacidad generadora de riquezas mencionemos lo siguiente: “Veintiséis son las empresas que se han creado en California desde el año 1975 en adelante y que están hoy dentro de las 500 mayores del mundo. Por su parte, en toda la zona euro, con más de 300 millones de habitantes, se ha creado apenas una empresa desde el año 75 que esté en esta categoría.” Pensemos en empresas que vemos hoy en día desde antes de tener noción de lo que es una empresa: Facebook, Google, Microsoft, Apple, etc. ¿Por qué se da esto, siendo países Europeos tan reconocidos por su tecnología y sus universidades?

Pienso que un factor importante en la crisis Europea fue el auge y la caída del estado de bienestar. Esto también explica la intensidad de los problemas en los Estados del sur de Europa, que son aquellos que han llegado más recientemente y con un ímpetu desbocado al gran Estado benefactor. Sin embargo, “lo que estas sociedades están viviendo no es, en el fondo, más que una repetición, concentrada y dramática, de las situaciones críticas que ya anteriormente habían golpeado a las sociedades del norte europeo que fueron pioneras en cuanto a la expansión de las funciones y el peso del Estado.”

Para combatir contra esto es necesario reformar los Estados y flexibilizar sus estructuras económicas (como se ha hecho en Finlandia o Suecia). Suecia fue el país que aventajo a otros en expansión estatal y hace unos 20 años se vio inmersa en una crisis similar en muchos aspectos a la que hoy viven España o Italia. Su gasto público se duplico entre los años 60 y 80, el empleo público se triplico, aumentaron los subsidios y aumentaron los impuestos al grado que trabajar podía implicar un gasto. Las promesas a la población aumentaban y los incentivos para emprender disminuían, así se genero una idea populista de bienestar que embriagaba a la población pero era irreal que pudiera perdurar. Esta idea popular se quebró en los años 90 cuando hubo grandes niveles de desempleo, la recaudación fiscal cayo y el gasto público era excesivo: “el Estado de bienestar fue un gran bluff”.

Suecia aprendió, redujo el tamaño del Estado, aumento la cooperación público-privada y se abre un proceso de desregularización, todo esto ha logrado que Suecia sea una de las economías que mejor han resistido los problemas actuales.

En conclusión, debemos entender que un Estado benefactor debe estar en equilibrio con un crecimiento económico sostenible. La UE, famosa por un gran Estado benefactor esta sufriendo las consecuencias, pues es difícil, dada una cultura y una historia de economías de bajo riesgo y muchas promesas, cambiar perspectivas tan rígidas, volver la economía mas dinámica y salir adelante.  

Bruno Martínez Warnholtz

Fuente:
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3743
http://www.elcato.org/crisis-europea-y-el-modelo-del-estado-de-bienestar-lecciones-de-un-modelo-evitar

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